después de unas vacaciones vuelvo con las pilas cargadas y deseando escribir.

los últimos 15 días de mi vida lo he pasado como monitor de un campamento y he de reconocer que no imaginaba poder pasármelo tan bien, han 15 días geniales en los que ha habido de todo, días alegres, alguna lagrimilla, días en los que nos podíamos comer el mundo y días de sueño mortal.  Pero en todo y cada uno de esos días tengo que subrayar el trabajo de todos mis compañeros monitores. Porque sabían estar donde tenían que estar, y decirle a cada persona lo que necesitaba en cada momento, por poner buena cara y darlo todo cuando apenas podían mantenerse en pie por el cansancio. Por un millón de cosas que no voy a poner, por falta de tiempo, espacio y sobre todo por no hacer demasiado soporífero este post. Ha sido genial estar a su lado y formar parte de ese gran equipo.

Luego llegas a Madrid y te pones en contacto con gente que también a estado fuera, en viajes organizados y descubres que también hay incompetentes al frente de grupos de chavales, gente incapaz de prestar ayuda cuando se la piden, tan inútil que es incapaz de poner en marcha los mecanismos necesarios para que esa persona no tenga que soportar condiciones de abandono. y a la par tan cruel como para regodearse en la circunstancia de esa persona. Me muerdo  la lengua – mas bien los dedos en este caso- para no citar nombres, ni circunstancias concretas, pero para esas personas ( o al menos para la persona concreta a la que me refiero) una serie de cosas a tener en cuenta: Si organizas un viaje de estudios, no estas de vacaciones. Eres responsable de la gente que te llevas, de su bienestar, y tu deber es atender a esas gente. Si te cae mal una persona del grupo, te callas y la tratas exactamente igual que a los demás.

Me parece vergonzoso que exista gente así, es una vergüenza para el colegio en el que trabaja, para si misma, y para todos los que nos dedicamos a la animación en el tiempo libre. Convertir una experiencia única en un mal recuerdo por culpa de la dejadez y la desidia es  algo que a mi se me antoja repulsivo.

Pero que esto no os desanime, los monitores que no saben desempeñar su papel son una minoría- por suerte- y si os animais a viajar, a ir de campamento o cualquier actividad de tiempo libre es casi seguro que encontréis gente muy capacitada y sobre todo son muchas ganas de que todo salga bien.