Nieva en Madrid, y la gente de repente parece como más animada, más feliz.
Merecia la pena soportar el gelido viento que azotó Madrid el pasado viernes con tal de ver las magnificas estampas que nos regalaba la ciudad.
La gente por la calle caminaba con un cierto brillo de ilusión en la mirada, hacian fotos con sus moviles, jugaban con la nieve, pero sobre todo sonreian. Fue una gran esperiencia para todo el que pudo disfrutarla.
Pero como toda moneda, tiene su cara, y su cruz. En este caso el caos que genero la nieve, que durante algun tiempo incluso incomunico por carretera la Capital del reino. El caos en barajas fue total, y caminar por las calles-incluso las mas centricas e importantes- resultaba, cuanto menos, peligroso.
La mala organización y la falta de previsión fue algo que quedo patente. Realmente nadie esperaba una nevada como esa, pero realmente, a pocos pareció importarles. El que más y el que menos pudo jugar, hacer muñecos de nieve o limitarse a ver su ciudad nevada durante unas horas.
Y aunque en esto, como en todo, hay quien solo se queda con el caos, con las caidas, con los cortes de trafico, los retrasos de trenes, las cancelaciones, y el mal estar general. Yo prefiero quedarme con lo bien que me lo pase y con lo bonito que estaba todo. Y en especial con una anecdota. Una señora que me paró en la calle y me dijo ” en 83 años que llevo viviendo en Madrid, nunca habia visto mi ciudad tan bella” y me pidio que la enseñase ha hacer fotos con su telefono movil. Cosa que hice encantado y tan feliz que se fue la mujer, haciendo fotos, incluso nos hicimos una juntos.
Y es que los madrleños somo asi, gente abierta, simpatica, “salá”, pero sobretodo quedo claro el viernes, que somos como niños cuando nieva. Y es que probablemente aquella buena mujer tenga razón, Madrid nunca habia estado tan bello.
